jueves, 25 de julio de 2013

HISTORIA

1.     BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA CHÍA COMO ALIMENTO        PERDIDO DE AMÉRICA
La chía (Salvia hispanica L.) es un cultivo anual originario del sudoeste de México y noroeste de América Central. Los pueblos asentados en esas regiones la consumen desde los tiempos precolombinos, siendo parte preponderante de su nutrición diaria.

Cuando Cristóbal Colón llegó a América, el imperio azteca controlaba un amplio territorio que ahora pertenece a México, con una población de más de once millones de personas. Tenochtitlán,la ciudad capital, con doscientos mil habitantes, se hallaba en donde ahora se encuentra el Distrito Federal. Está muy avanzada civilización alcanzó su máximo esplendor entre los años 1168 y 1521, cuando fue destruida por los conquistadores liderados por Hernán Cortés.

Mesoamérica tenía por entonces al menos veinte especies botánicas domesticadas, con usos diferentes. Cuatro de ellas sobresalían desde el punto de vista nutricional; amaranto, porotos, chía y maíz, constituyendo los principales componentes de la dieta diaria. Su importancia está bien fundamentada en el histórico Códice Florentino escrito entre 1548 y 1585 por Fray Bernardino de Sahagún, titulado Historia general de las cosas de Nueva España. El trabajo de doce volúmenes escrito en nahuatl y castellano se halla en la Bibliotea Laurenziana de Florencia, Italia. Algunos aspectos relacionados con la producción, comercialización y usos de la chía se describen en varios pasajes de este monumental trabajo.

La semilla de chía, según la evidencia científica, comenzó a emplearse en la alimentación humana unos 3.500 años antes de Cristo. Entre 2600 ac y 2000 ac fue cultivada en el Valle de México por las civilizaciones teotihuacanas y toltecas antes de que los aztecas llegaran allí, y entre 1500 ac y 900 ac se empleó como moneda en el centro de México. Se utilizó entera en las comidas diarias mezclada con otros alimentos y emulsionada con agua como bebida refrescante; molida en harina integrando medicinas; prensada para obtener su aceite, utilizado luego como base para pinturas cosméticas
Su composición química y valor nutricional como fuente de ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fibra dietética, le confiere un gran potencial para integrar los mercados alimenticios e industriales. Así, la información tecnológica ha dado una excelente oportunidad para crear una industria agrícola, totalmente capaz de ofrecer al mundo un “cultivo nuevo y antiguo a la vez”.



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